Las primeras noticias sobre Clunia y los clunienses se conocen por su relación con Roma y solo a través de los ojos de Roma, es decir, según los autores romanos. A partir de ahí la arqueología ha podido ir ampliando y precisando el conocimiento histórico de Clunia y de su territorio.
La Clunia celtibéricaEn época celtibérica los habitantes de esta zona formaban parte de las tribus arévacas y se albergaban en pequeños núcleos de población situados en lugares altos y de fácil defensa como lo atestiguan, entre otros, los restos que se encuentran en el Alto del Cuerno, frente a la meseta que actualmente ocupa la ciudad de Clunia y en otros altos próximos.
Los indígenas llamaban a este territorio Clounioq, que posteriormente derivará en Clunia. No se conoce el emplazamiento de la ciudad arévaca, hasta la fecha en el Alto de Castro solo se ha localizado restos romanos y siempre de cronologías a partir del cambio de era.
Estela celtibérica documentada por Loperráez.
La Clunia romanaDesde el reinado de Tiberio (14-37 d. C.) Clunia debe contar con el estatuto de municipio romano pues, con este emperador, acuña monedas, ases y semises con su efigie y los nombres de los magistrados de la ciudad, quattuor viri y aediles. Por Plinio sabemos que es capital de convento jurídico a mediados del S. I d. C. Como tal capital, pasa a ser el centro jurídico y religioso de un amplio territorio con el que se comunica por medio de importantes vías que pasan por la ciudad o próximas a ella.