Necrópolis

La necrópolis romana

Respondiendo a las leyes y costumbres de los romanos, las necrópolis de Clunia se situaron fuera de los límites de la ciudad, junto a las vías de acceso. Una vez más la topografía caracteriza el caso cluniense, desconocemos los límites del perímetro sagrado de la ciudad pero dado que, por el momento, todas las necrópolis conocidas se sitúan al pie de las laderas del alto cabe pensar que el perímetro sagrado vendría delimitado por la plataforma del Alto de Castro. Así pues se tiene conocimiento de la presencia de necrópolis por el Norte, en la salida de Peñalba de Castro por la Senda del Santo o Camino de Santo Domingo, sin duda una antigua calzada romana; por el Este, desde el Arroyo de la Muñeca hasta la confluencia del Arroyo de Hinojar con el Rio Arandilla en donde se conservan los restos de un gran mausoleo conocido como El Torreón y de donde proceden varias inscripciones funerarias y por el Oeste, a lo largo del camino que une Coruña del Conde con la Senda del Santo.

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Vista de los restos del gran mausoleo denominado. El Torreón. Ciudad-Romana Clunia

Cipo funerario de la necrópolis Este.

La Necrópolis tras el Teatro

En los años 2008-09 se ha excavado una necrópolis por el exterior del teatro, junto al postescenio, sobre los escombros del mismo y que, según algunos indicios, cabe fechar en el s. V. Se trata de un conjunto de más de treinta individuos predominando los de sexo masculino, jóvenes y bien alimentados con patologías que pueden implicar una endogamia significativa. La edad y sexo de los individuos, la abundancia de traumatismos, mutilaciones y presencia de puntas de flecha en los cadáveres y ciertos aspectos de la propia necrópolis apuntan a episodios militares y violentos.

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Vista general de la necrópolis tras el teatro Ciudad-Romana-Clunia

Vista general de la necrópolis tras el teatro

La Necrópolis Visigoda

En el centro de la ciudad se ha localizado una necrópolis al Sur de la Casa 3 y al Este de las Termas del Foro utilizada desde finales del s. IV y hasta el s. VIII. Como en el caso anterior se trata de inhumaciones y demuestran con claridad la aproximación y entrada de los muertos hacia la ciudad, señal clara de cristianización de la misma y por consiguiente de pérdida de romanidad. Además, en el segundo caso, la necrópolis se extiende alrededor del lugar en donde, en época medieval, se levanta la Ermita de la Virgen de Castro que acaso no sea otra cosa que la pervivencia de un lugar de culto cristiano de época tardo romana y visigoda.

Detalle de una de las tumbas de la necrópolis

Detalle de una de las tumbas de la necrópolis